Ilustración: Mariana Villanueva

Hablemos de Mujeres: Día Internacional contra la violencia de género

(Ilustración anterior: Mariana Villanueva)

 

Una de las lacras más terribles que sufren las mujeres son las agresiones físicas y/o psicológicas. Cada día nos sentimos impotentes, aterradas y enfurecidas cuando vemos en las noticias una nueva víctima de este tipo de violencia. Los informes de la ONU sobre violencia de género alertan de un problema que afecta especialmente a las mujeres de los países menos desarrollados. En el mundo, un 70% de las mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida. Una cifra brutal.

 La violencia se puede ejercer de muchas formas. Las niñas son un colectivo especialmente vulnerable. En 38 países de ingresos bajos y medianos, 17 millones de mujeres adultas reconocieron haber sido forzadas a mantener relaciones cuando eran niñas. Y solo en 28 países europeos, alrededor de 2,5 millones de mujeres fueron violadas o agredidas antes de los 15 años. Nueve de cada diez, además, dijeron que habían sido forzadas por personas de su entorno (familiares, pareja…). 

Hay que tener en cuenta que muchos países no cuentan con redes de apoyo institucional y tampoco el entorno social las protege.

Ilustración: Isabel Gómez Guizar

Hablemos de una mujer: Nawal el Saadawi

Muchas mujeres han trabajado, han dedicado toda su vida y recursos a mejorar la situación de sus iguales a lo largo del mundo. Mujeres que han sufrido persecución, cárcel o la muerte. Hoy he escogido a una de ellas por la admiración que siempre me ha despertado, por su excelente trabajo como escritora y por su lucha constante: Nawal El Sadawi. Sin duda la pensadora feminista más influyente en el mundo árabe durante el último medio siglo.

Nawal El Saadawi nació el 27 de octubre de 1931 en Kafr Tahla, un pequeño pueblo en el norte de Egipto. A los 6 años sufrió la extirpación del clítoris y a los 10 se pretendió casarla con un hombre que tenía el doble de su edad sin éxito (no sería hasta 2008 que el gobierno egipcio prohibió oficialmente la circuncisión femenina, así como los matrimonios infantiles). 

 

En su libro, La cara desnuda de la mujer árabe (1977) describe cómo fue el terrible momento de su propia mutilación:

“Una noche, cuando tenía seis años, y yacía confortable y plácidamente en mi cama, en un agradable estado a medio camino entre la vigilia y el sueño, imaginando que un cortejo de hadas encantadas revoloteaba por los aires (…) sentí, de pronto, que algo se movía bajo mis sábanas. Parecía como una enorme mano, fría y áspera, que me manoseaba el cuerpo como si buscara algo. Casi al mismo tiempo, otra mano, tan fría y áspera y grande como la primera, me tapó la boca para impedirle gritar. Me llevaron al cuarto de baño. No sé cuántos eran (…). Lo único que recuerdo es que una mano de hierro me agarró las manos, los brazos y los muslos (…) entonces, de repente, aquel objeto metálico afilado se hundió en mis muslos y cortó un trozo de carne. (…) lo que sentía no era un simple dolor, era una llama que me abrasaba. (…) simplemente lloraba y llamaba a mi madre pidiendo ayuda. Pero lo peor de todo fue cuando miré a mi alrededor y la encontré a mi lado. Sí. Era ella, no podía equivocarme, en carne y hueso, justo en medio de estos extraños, hablando con ellos y sonriéndoles como si no hubieran participado en el asesinato de su hija hacía solo unos minutos”. 

A pesar de todo, le fue permitido estudiar y Saadawi se graduó como médico en 1955 en la Universidad de El Cairo. 

A través de su práctica médica, al principio en el medio rural de Kafr Tahla donde vivía y después en la ciudad, observó los problemas físicos y psicológicos de las mujeres y los vinculó, en gran medida, con las prácticas culturales opresivas, el poder del patriarcado, la opresión de clase y el imperialismo. 

A principios de los años ochenta, Saadawi, cuya formación médica fue seguida por su especialización en psiquiatría y, más tarde, como profesora universitaria, pasó tres meses en la cárcel por “delitos contra el estado”. Escribió sus memorias en una prisión femenina sobre papel higiénico. El peligro ha sido parte de mi vida desde que tomé un bolígrafo y escribí. Nada es más peligroso que la verdad en un mundo que miente“.

Ilustración: Catalina Estrada

De 1988 a 1993 su nombre figuró en las listas de amenazadas de muerte emitida por varias organizaciones fundamentalistas, por lo que se exilió con su marido en los Estados Unidos, y regresó a Egipto en 1996.

Dejando a un lado los discutibles méritos literarios de su obra, no cabe duda del carácter pionero del trabajo científico y editorial de Nawal El Saadawi, así como de la integridad y el coraje de una mujer que ha arriesgado su carrera profesional e, incluso, su vida, por denunciar las injusticias a las que se enfrentan las mujeres, en general, y en los países arabo-islámicos en particular, y reivindicar la necesidad de combatirlas. Según cuenta la autora, en los meses que precedieron a las revueltas populares contra el anterior presidente egipcio Hosni Mubarak en febrero de 2011 y hasta la actualidad, su casa se ha convertido en el “Lugar de Encuentro Nawal El Saadawi”, sitio de reuniones de jóvenes y centro de debates literarios e ideológicos, demostrando una vez más que ni la censura ni las represalias, ni mucho menos el paso de los años, pueden acabar con su inquebrantable lucha contra la opresión.

Cuaderno de una niña de 85 años (2017) es su última publicación.

Gracias Nawal por ser, escribir y luchar por todas nosotras.

Ilustración: Estelí Meza

Ilustración: Miren Asiain

Ilustración: Malota

Ilustración: Cecilia Ruiz

Ilustración: Catalina Bu

Ilustración: María Luque

2 Comments
  • Clara del Campo
    Posted at 16:46h, 25 November Reply

    Muy interesante descubrir esta escritora. La ilustraciones son preciosas.

    • Kimu
      Posted at 08:50h, 26 November Reply

      Gracias Clara! Celebro que te haya gustado este artículo 😀

Post A Comment